jueves, 13 de diciembre de 2007

Posturas. ¿¿¿¿Sos o te haces???

Este texto me lo mandaron por mail una vez, no se quién lo escribio pero te cito de la única manera que puedo..diciendo que este texto no es mio...aqui va:

Cine under, comida china, visita semanal al Malba, soñar con vivir en el
campo (pero con internet), remeras retro, todo retro, labios carmín y
collares de perlas a lo Dietrich, Cacho Castaña (porque ahora es retro.
Rolo Puente ya fue). Porro de la villa, depto en Palermo, andar descalzo por
Plaza Francia, hablar de autenticidad, ignorancia y burguesía, comprar la
Barcelona y la Playboy (porque ahora no es sólo para pajeros). Manu Chao,
Tarantino y decir "qué buena onda" ante cualquier cosa que nos entusiasme.
Por ejemplo "mi primo se fue a pasar un tiempo con una comunidad wichi y
trajo bocha de hongos que te hacen sentir parte del universo" y escuchar un
"¡qué buena onda!" casi extasiado. "Fuera Bush" pero ahorrar como cerdito
para comprarse la laptop, si es blanca mejor. Estamos locos, locos muy
locos, cansados de pensar y leer Foucault. Originales, auténticos, libres,
especiales, tiránicamente distintos al "resto". Ese resto compuesto por ropa
Sarkany (ahora sólo para gatos), cds de Chayanne y novelas calentonas de
mediodía, medallitas de oro de la virgen, iniciales o nenitas/os (no
rosarios, porque ahora los usa Deborah del Corral), Scary Movie, McDonalds,
títulos de contaduría, administración y como pobretón, mecánico dental.
Arjona, FM 100 y Marley por el Mundo. Pulseritas del pupi, Infobae, chill
out, chill in (¿no hay uno que esté en el medio?), Coelho, añoranzas del
menemato, hawaian tropic y daikiris dulces, muy dulces. Gente mediocre de la
que hay que DIFERENCIARSE. ¡a comprarse ropita en el Ejército de Salvación
antes de que se lleven lo mejor!.
Paquetes y morrones. Unos se escapan de otros cuidando casi demencialmente
la línea divisoria. Cuánto stress madre mía. Que no se mezclen los tantos,
señores. No vaya a ser que encontremos en el Malba alguna señorita lánguida
sin anteojos de Soledad Silveyra ni bolso cruzado con gran solapa ni pollera
retro, retro, retro conchuda. Como tampoco toparse con un jugador de polo
en. en.mmmmm. oh! Cristo! ¡pero si terminan habitando casi los mismos
sitios!. De hecho no es muy extraño encontrarse palermígenas semicultos y
hippies chic en la cosa de Alan Faena, donde a su vez ruggbiers con camisa
rosa y novias caretas meten sus perfumadas narices sin nunca haber entendido
el humor de Woody Allen, el pop art y el dadaísmo. Qué crimen.
Qué sabes. Quién sos. Abrí tu mente, alejate de la mediocridad. Vení con
nosotros a ver pelis de Lynch y fumar porros de la villa sobre el futón.
Vení a sentirte hippie y despreocupado por el dinero y la imagen (no te voy a decir cuánto me salió la mac y mucho menos lo bien que queda sobre el piso
de mi depto vacío, porque los muebles son de burgueses y yo decidí no vivir
como mis viejos hubieran deseado). Soy hippie, trabajo para una productora
de publicidad (¡publicidad boludo! ¡el aquelarre donde se retroalimenta el
sistema!). Pero no, también pensamos en los pobres. Aprendamos del altruismo
y la buena leche de Gastón Pauls. Un tipo que se mete en la realidad ¿Qué
realidad? ¿Dónde estaba antes de meterse en esa realidad? ¿en Swanek
tratando su calvicie que supo oculta bajo esa gorrita pintoresca de curioso
social que documenta la sencillez y la miseria de la marginalidad?. Mire
como viven los desdentados en la villa señora. Si, si, mientras usted esta
sentadita y cómoda en su casa. No se gaste en ir, se lo muestro yo y mis
auspiciantes. Chicos, seamos buenos ¡no todos tienen las mismas
oportunidades que nosotros! Y cada vez que veamos un pibe dado vuelta en
Constitución pidiendo una monedita, nos agachamos y (sin quedar como Xuxa)
le preguntamos cosas de su vida, nombre, edad, qué va a hacer con esa
monedita, etc. Después el pibe nos da un beso de mierda, se nos humedecen
los ojos y nos vamos a trabajar para ganar el dinero con el que compraremos
reproductores de mp3, cosas retro, cenas étnicas para levantarse una mina,
pelis raras, drogas, ideología y libros para seguir siendo "cooltos",
diferentes del "resto" facho, vulgar y consumista. No nos preocupemos por
quiénes somos sino de aparentar algo que no somos. Es simple, es nuestra
comodidad. Es tu comodidad ser asquerosa y leer Cortazar en el tren mientras
te miran los cadetes transpirados con onda Tévez. Sos delicada como un
pétalo, tenés el alma libre y poderosa (según tu horóscopo celta), tu
pollera es la más retro de todas y encima escuchas Bjork en tus auriculares
locos. Sos rara y la vida es simple pero profunda. Qué bueno sería sacarle
una foto a esta gente del tren, sería una gran foto porque tenés la
sensibilidad de reconocer los cuadros simples y bellos del comportamiento
humano. Como este tipo tirado en el andén, esta palomita que camina junto a
él, ese pancho que se hunde apresurado en la boca del albañil. Y eso te
convierte en una artista, divina y universal, nena mágica pero bien lejitos
de las tucumanas con estrías en las caderas que suben al tren con 400
pendejos y huelen a fritura. Vos sólo los observás pero no sabes comunicarte
con ellos sino a través de arte conceptual o un acercamiento demagogo. Lees
Cortazar en el tren y seguramente subirá algún chico con su guitarra y
tatuajes en la pierna que te mire, le resultes interesante y te invite a ver
a su banda que lógicamente no puede ser de rock´n´roll chabón.
Pobre Julio, pobre Godart, ¡pobre Krishna!. ¡En qué engendros "coolturales"
los hemos convertido!. Los hemos reducido a simples símbolos de una
diferenciación absurda que nada cambiará la cosas. Lo peor es que el mundo
seguirá igual señores. Aunque sea cómodo pensar que entendemos y
transgredimos su disposición, como también es cómodo escribir esta payasada
laxante sobre algo de lo que indefectiblemente formo parte.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

jaja, todos formamos parte de este folklore tan lindo del dia a dia social...

lucas dijo...

Muy buen texto que te enrosca demasiado si aparte de leerlo se trata de entenderlo, miles de veces me queme la cabeza pensando esto como ya una vez debatimos en http://didactogenia.blogspot.com/2007/09/never-mind.html sobre el sistema, estar dentro, estar fuera o que se yo donde esta cada uno..
Yo creo que siempre hice lo que quise y me gusto sin fijarme en que apariencia daba..

Fabricchio dijo...

yo creo q es bastante dificil poder desfragmentar el deseo y ver si uno lo hace porque quiere o esta siendo manipulado. Otro tema es de las apariencias...a quien no le gusta el aplauso de la tribuna..a todos..el tema es el lugar que ocupa eso..si es el centro de tu accionar o si es la frutilla del postre..creo q ahi radica la no tan sutil diferencia.

lucas dijo...

PICHO COMO LEVI'S WAS RIGHT